Se desbordó la violencia en Cumaná. Decenas de manifestantes saquearon
comercios, supermercados, panaderías, licorerías y mercados municipales. Las
protestas, que llevan una semana, tenían una misma queja: la gente se cansó de
comer mangos y arenques.
El lunes la comunidad de Caigüiré se alzó por falta de abastecimiento de
comida y el retraso de las bolsas que distribuyen los Comités Locales de
Abastecimiento y Producción. La molestia se extendió desde los sectores
populares La Llanada, Brasil Sur, Bebedero, El Peñón y Las Palomas hasta el
centro de Cumaná. Los habitantes debían pasar la noche en el centro comercial
Cumaná Plaza para vigilar la mercancía que llegaba al automercado Unicasa, pero
ayer solo llegó aceite. Desde la mañana había barricadas en la avenida
Perimetral, en protesta por lo ocurrido en El Cerezal el fin de semana cuando
murió un manifestante por falta de víveres. Ello presagiaba lo que venía.
Los habitantes se fueron enardeciendo de este a oeste por el
desabastecimiento prolongado y al mediodía personas en moto comenzaron a rondar
las avenidas Panamericana, Bermúdez, Mariño, Universidad y Perimetral
hasta que empezaron a partir vidrieras en la avenida Bermúdez. Hubo 50 locales
comerciales saqueados, entre los que se destacan tres supermercados: Gran
Mariscal, uno de los primeros, La Llanada y Sucre. En la avenida Panamericana
los manifestantes entraron a una pollera y cargaron con los pollos que estaban
cocinándose dentro de los hornos, pero también sacaron sillas y mesas de un bar
y robaron la mercancía de una juguetería.



